México sin maquillajes, el real

De fantasmas, evocaciones, quimeras y verdaderos sentimientos

26.5.06

Los tiburones del Cuaz



Qué personaje, Luis Carrazco.
De aquellas tardes en Bucareli 8 se rescata este texto pleno de aventuras que suceden muy cerca el azul del mar. De nuevo, un trabajo rescatado de la red. Pronto vendrán muchos más, que se apolillan en los cajones.
Abrazo eterno.






Travesía Cozumel-Cuba, en winsurf


"Un tiburón, aquí enfrentito..."


Pedro Díaz G.

Por las mañanas pide aventón afuera de su hotel pues un taxi le
cobraría 80 pesos nada más de ida. Y son, la mayoría de las veces,
sólo los repartidores de agua en sus pipas quienes se detienen para
llevar a este joven rubio hasta Playa Azul, en donde prepara su
tabla, extiende la vela, afloja músculos y se mete a navegar casi
religiosamente. Entrena.
Un nuevo reto tiene Luis Andrés Carrasco, el Cuaz: cruzar a bordo de
su windsurf desde Cozumel hasta Cuba. Y ya estaría allá, desde la
semana anterior, pero problemas migratorios le impidieron iniciar la
travesía, que durará entre diez y quince horas de acuerdo con la
velocidad del viento, el viernes pasado; lo realizará este fin de
semana.

Se apodera poco a poco y desde hace ya tres meses de las calles de
Cozumel, este rubio citadino. Y todos le conocen porque, "es el que
anda aprendiendo con Nilo Dzib" y Nilo Dzib es uno de los mayas más
respetados de la región desde que salió de casa a los nueve años,
marchó tras su propia vida y se convirtió en campeón de windsurf
reconocido por todos los lugareños. "Se mete a surfear cinco horas y
sale seco; ni siquiera se cae..."

El Cuaz quiere abandonar los estudios televisivos en los que ha
transitado el último lustro y se apresta a una nueva etapa de su
vida. Hace casi cinco años supo que la productora Beatriz Acevedo
requería de un conductor de televisión, hizo el casting, aprovechó
que no querían rostros bonitos sino gente que de alguna manera
practicara el deporte, y él lo hacía. Se quedó con el puesto. Y el
programa, Alta Resistencia, que vendió su imagen a USA Network, trata
de un locuaz, como él, que en el intento por explicar de qué se trata
cada uno de los innumerables nuevos deportes, lo muestra a los
televidentes con sesión práctica y teórica.

Se ha subido el Cuaz a cuanta aventura le invitan.

En el país y fuera de él.

Lo mismo pega como forcado en Querétaro o Portugal, que cruza el río
en Manhattan, a bordo de un kayak, nada bajo las inclemencias del
Nevado de Toluca, se ata un mecate y desciende como volador de
Papantla...

--¿Por qué el windsurf?

Acomoda el fleco Luis Andrés Carrasco. Da un largo respiro mientras
hurga entre papeles buscando fotografías de cada una de sus
incursiones y dice, con calma:

--...Por disfrutar la sensación del deporte: por ejemplo, sobre el
mar en el windsurf, sientes las olas venir hacia ti y ves cómo se
mueve el mar, sube, baja; y el viento te pega y de repente ves
delfines, ves tortugas; el otro día se me atravesó un tiburón aquí
enfrentito... Todo eso es lo que te gusta: estar en la naturaleza, y
mirar cómo la fuerza de tu cuerpo controla viento y agua. Estás
alerta todo el tiempo a cualquier cambio en el curso y buscas por
dónde meterte. Es una sensación increíble. Porque además cualquier
cambio te tira. Y pierdes tiempo. Y la corriente te lleva. Y la
energía se acaba...


Vocabulario del windsurfista.

Paralelamente a los avances del deporte, se va desarrollando un
vocabulario, tanto en el orden técnico como en el cultural. Cada vez
que se inventa algo nuevo aparece una palabra que más tarde llegará a
ser lenguaje común.

Y así, back Ward Surf significa surfear con la tabla al revés, es
decir, con la popa delante. Beach es ni más ni menos que playa, pero
así queda mejor y te permite identificar a sus personajes como los
Beach Boys o chicos de la playa, también reconocidos así como
subtribus y que tienen su propia Beach Life, Beach Culture o
filosofía de vida playera. O bikini: bañador de dos piezas admirado
por todos cuando la percha vale.


No hay que luchar contra la marea, hay que hacerla tu aliada.

De Cozumel a Cuba.

Para preparar todo debes estar pendiente de cada detalle; lo mismo no
debes descuidar tus entrenamientos. Que esté bueno el día, yo quiero
hacerlo este viernes, y he estado viendo por Internet los huracanes.
Hay uno que entró a la costa sureste de los Estados Unidos, otro anda
a la mitad del Atlántico. Si ese pasa, en unos cinco días deja una
brisa constante de unos 15 nudos, que para mí es bueno.

Porque el mínimo serían unos 18 nudos, 10 millas, 18 kilómetros por
hora, más o menos: me desplazaría con una velocidad promedio de 15 o
20 nudos.

Yo soy conductor de un programa de televisión de deporte de aventura
y me tiro hasta de la azotea. He presentado ya algo así como 150
deportes. Programa sencillo: pruebo y a través de mi experiencia la
gente conoce el deporte. A raíz de eso me he metido a hacer triatlón,
forcados, cruzar nadando desde Cozumel hasta Playa del Carmen: 42
kilómetros, 9 horas y media.

Ya habían nadado al revés: del continente a la isla, yo lo hice de la
isla al continente. El año pasado también me metí a una travesía a
Tierra del Fuego, conocí Ushuaia, que es el fin del mundo, estuvimos
explorando territorios vírgenes.

Y ahorita, este año tengo esta meta: navegar de Cozumel a Cuba, en
windsurf. Nadie lo ha hecho.

Pero no es todo. Tengo planeados los diez próximos años de mi vida en
retos extremos. A finales de este año, noviembre o diciembre, voy a
la Patagonia a escalar una montaña virgen. Porque allá hay tanto
terreno virgen que vas, la conquistas, y le pones tu nombre. Y así se
le queda, por siempre.

Montaña el Cuaz.

Y para marzo quiero estar en el Polo Norte, buceando.

Hay un deporte que también me atrae y se llama skeletor, es una
especie de bobsleigh pero el trineo es como el luge invernal: vas
acostado boca abajo. Ya lo he practicado, como amateur, y no me ha
ido nada mal.

Dos deportes quiero practicar para el futuro y en aras de representar
a mi país en campeonatos centroamericanos y panamericanos: skeletor y
windsurf. Me gustaría estar dentro de los mejores quince del mundo.

Retos que nadie haya hecho. De eso se trata, por ahora.

La idea de hacer todas estas locuras es porque me inspiro en los
deportistas mexicanos de los que poco se sabe ya sea por falta de
difusión de sus actividades o por el desinterés de los medios para
cubrirlos. Y de ver en revistas y televisión; o gente que me invita a
través el programa.

Para el windsurf me inspiré en Nilo Dzib y Raúl de Lille.

El cruce a nado, en Nora Toledano.

De Tierra del Fuego me invitó el equipo argentino de de carros de
trineo.

Hago de todo: volador de Papantla. Pamplona. Nueve horas de prueba a
los marines gringos. Durísima. Terminamos siete, de 17. Montañismo,
buceo, escalar en roca, escalar en hielo, automovilismo,
motociclismo.

Pero ahora quiero mis propios proyectos: meterme a uno y entrenar
entrenar entrenar.

El windsurf es un poco difícil.

Es una tabla: mástil y vela, un poco difícil de aprender, es lo que
más me ha costado trabajo. Pero que aprendes es fácil, porque ya
manejas bien la tabla y todo. Físicamente, si te gusta tener buen
cuerpo, con el puro windsurf tienes: porque trabajas piernas,
pantorrillas espalda, abdomen, aleta dorsal, brazos, hombro, pecho.
Todo. Y estás en constante movimiento porque tienes que contrarrestar
la fuera del viento y mantener el equilibrio en las olas. Jalas y
sueltas todo el tiempo. Y ahí, mucha fuerza. Y allí vienen las olas
de dos metros y cuidado porque el viento cambia de rumbo...

Y se alcanzan hasta 50 kilómetros por hora. Pero en mar es
rapidísimo, quizás 35, 40 por hora: vas más rápido que un esquiador
de slalom.

Creo que tengo ya un colchoncito de resistencia. A mano en Brasil
escalé un edificio de 48 pisos, claro amarrado a un arnés pues me
gusta hacerlo todo con mucha seguridad. Estaba fácil. Era de mucha
fuerza pero no peligroso; hay quien lo hace sin cuerda. Esos sí están
locos.

Que si es difícil, lo es. Por los patrocinios.

Ese es otro trabajo: esta travesía quería hacerla en mayo, que es
cuando hay mejores condiciones. Pero fue con los patrocinios con los
que batallé como ocho meses; eso atrasó todo. Lo bueno es que la
gente está confiando cada vez más en mí. Ya ven que logré dos retos:
el cruce a nado en Cozumel y el viaje a Tierra del Fuego. Y ya ven
resultados y que la cosa es seria y se facilita más. Y sí, voy
directo a las empresas. Esa la mejor manera. Que te conozcan, porque
eres tú la imagen que estás vendiendo. Están hablando con la persona
que va a llevar la marca y que va a cobrar el dinero, sobre todo. Y
es que los deportistas no sabemos cómo llegar a pedir dinero. A veces
llegamos tímidos, o creemos que te deben venir a buscar. O con
asesores, pero tampoco funcionan. Que presentes un programa bien
definido. En qué se va a gastar cada centavo. Y andar pidiendo.


Se prepara Luis Carrasco para la aventura.

Todo está listo para arrancar hoy mismo.

Este joven dinámico entrena, consigue patrocinios y es su mejor
publirrelacionista.

"Y ya ven, allá en Cozumel el hotel me patrocina hospedaje, un
restaurante la comida, la línea aérea los boletos de avión y para
entrenar mejor me voy de aventón porque de a 80 pesos diarios,
nadamás de ida, ¿se imaginan?